Concepto de fertilizantes químicos
Los fertilizantes se utilizan para aportarle los nutrientes que le hacen falta a los suelos, que luego de su utilización en varios procesos de cosechas, sin un descanso para su recuperación, no logran recuperarse óptimamente para seguir en el proceso de cultivo de las plantas y provoca un bajo rendimiento en las cosechas. Es así que existen diferentes tipos de fertilizantes utilizados para este fin.
Los fertilizantes químicos son los más utilizados en el mercado actualmente, y hay una variedad de ellos, aplicables a diferentes necesidades. Están los fertilizantes convencionales, que son los más comúnmente utilizados en jardines y en la agricultura.
Y por último, podemos identificar aquellos que se encargan de suministrar las carencias específicas del suelo, de uno o de varios de los nutrientes que se necesitan para el óptimo desarrollo de las plantas. Además de estos tipos de agroquímicos, hay otros creados para cada tipo de planta específicamente y las carencias más comunes de las distintas plantaciones. El nivel de fertilizante que se debe utilizar en cada plantación se debe tener muy en cuenta, y con esto, el tipo de minerales que le hacen falta a los suelos para poder aportárselos a la plantas. A pesar de los beneficios del uso de agroquímicos, trae aparejado un problema. Estos fertilizantes químicos, utilizados en exceso, producen graves contaminaciones a las plantaciones, y a los pozos de agua que se encuentran cercanos a las proximidades de los cultivos.
El uso de fertilizantes o abonos químicos: éstos contienen mayoritariamente nitrógeno, fósforo y potasio (NPK), elementos que hacen crecer a las plantas con mayor rapidez y que se suelen utilizar de forma abusiva.
Problemas a nivel nutricional:
• el nitrógeno se transforma en nitratos, que producen metahemoglobinemia en ganado, anemias infantiles y, en determinadas condiciones, da lugar a nitrosaminas, potentes agentes cancerígenos. Hay que prestar especial atención al consumo de aguas corrientes sobre todo en zonas agrícolas, y en cuanto a alimentos, podríamos tomar algunas acciones preventivas al respecto.• el exceso de potasio hace que la planta absorba menos calcio y magnesio, produciéndose así un cambio en la composición natural de los vegetales, de gran importancia nutricional.
Problemas a nivel medioambiental:
• gran parte del fertilizante es arrastrado por la lluvia hacia los ríos, lagunas y mares, lo cual provoca un exceso de nutrientes en estos acuíferos, denominado eutrofización, que conlleva un desequilibrio en su ecosistema (excesiva proliferación de algas y plantas acuáticas que disminuyen el oxígeno y la luz en el agua, provocando así la mortandad de muchos animales acuáticos).
• los suelos así abonados van degradándose, erosionándose y perdiendo fertilidad.
• las plantas se vuelven más sensibles a plagas y enfermedades, lo que supone mayor uso de plaguicidas.
• la producción de estos fertilizantes es, a su vez, muy contaminante y con un alto coste en comparación con otros métodos como el uso de estiércol, residuos orgánicos urbanos, plantación de leguminosas,…
• su transporte por mar siempre supone un peligro (como comprobamos en febrero con el buque Ostedijk cerca de nuestra costa)
Problemas a nivel nutricional:
• el nitrógeno se transforma en nitratos, que producen metahemoglobinemia en ganado, anemias infantiles y, en determinadas condiciones, da lugar a nitrosaminas, potentes agentes cancerígenos. Hay que prestar especial atención al consumo de aguas corrientes sobre todo en zonas agrícolas, y en cuanto a alimentos, podríamos tomar algunas acciones preventivas al respecto.• el exceso de potasio hace que la planta absorba menos calcio y magnesio, produciéndose así un cambio en la composición natural de los vegetales, de gran importancia nutricional.
Problemas a nivel medioambiental:
• gran parte del fertilizante es arrastrado por la lluvia hacia los ríos, lagunas y mares, lo cual provoca un exceso de nutrientes en estos acuíferos, denominado eutrofización, que conlleva un desequilibrio en su ecosistema (excesiva proliferación de algas y plantas acuáticas que disminuyen el oxígeno y la luz en el agua, provocando así la mortandad de muchos animales acuáticos).
• los suelos así abonados van degradándose, erosionándose y perdiendo fertilidad.
• las plantas se vuelven más sensibles a plagas y enfermedades, lo que supone mayor uso de plaguicidas.
• la producción de estos fertilizantes es, a su vez, muy contaminante y con un alto coste en comparación con otros métodos como el uso de estiércol, residuos orgánicos urbanos, plantación de leguminosas,…
• su transporte por mar siempre supone un peligro (como comprobamos en febrero con el buque Ostedijk cerca de nuestra costa)